12 - Khong goryn els – Bayangol
Khong goryn els – Bayangol
Volvió el lobo esta noche pero no tuvo éxito. Pasar la fría noche junto a las cabras dio resultado pero como contaron es solo momentáneo. No pueden pasar todas las noches fuera y menos en el invierno que tienen aquí.
La noche sobre todo para mí ha sido muy dura. Quizás cogí frio cuando estábamos parados en el cañón mientras arreglaban una la furgoneta donde viajaba el Wei. Corría viento y me mojé los pies en el riachuelo al ir con sandalias. O quizás el pimento de la genial sopa de Tzaya que me ha tenido toda la noche repitiendo y dándome nauseas. Y como no, la maldita cama clavándose en mis huesos doloridos por las tablas y la casi segura fiebre que he tenido. No acabo de tomarme un café con leche cuando lo vomito todo. Hoy va a ser un día duro.
La noche llevó al día el viento y nos vamos con camello a la duna. Gracias a que el amigo David me regaló a principios de año viajando por Vietnam un pañuelo palestino, llevo la garganta y la boca cubiertas ante el viento y la arena. Gracias David ! tanto si estás leyendo el blog como si no. Llegamos a las dunas y toca subirla a pié. Tengo la sensación de estar con la reserva justa y no puedo ascender lo que quisiera.
El lugar es impresionante , parece mentira lo creativa que es la naturaleza. Las dunas de mueven con el viento mientras disfruto estático del lugar mientras El Agui, Morgan y Loïs suben una duna más. Es hora de marcharnos , hemos comprimido la ruta de nueve días en seis y medio. Hay muchos kilómetros por hacer hoy. Temo un poco porque mi malestar y frio vaya en aumento pero por ahora no empeora y me mantengo en silencio observando el paisaje que empieza a ser de casi 360º de horizonte y 180º de cúpula. Entre otras cosas que ya me has ofrecido Mongolia, venia buscando tu horizonte abierto y ahora que te encuentro te voy a disfrutar desde mi asiento junto a la ventana.

Paramos para ver la ruinas del templo Ongiin Khidii, también destruido en su momento por los rusos. Entre las ruinas hay un par de espacios restaurados y un Ger que sirven de museo. Todo vuelve a estar a mano de cualquier loco que quiera robar o destruir. Es una lástima que se deterioren así las cosas por falta de educación y medios económicos.
Pensamos sobre todo en el frio que pasarían en su día los monjes budistas que habitaban el lugar. Hoy siguen viviendo cerca del lugar 14 monjes que diariamente visitan el lugar para hacer sus oraciones.
Estamos atravesando el desierto cuando paramos para comer. Tzaya saca el arreglo que había preparado la noche anterior y allí en medio de la nada, el espectáculo de la inmensidad y un sol de justicia reponemos energias.
Llegamos a un complejo de Gers para turistas y la suerte me acompaña. El colchón de la cama comparado con los tenidos en noches anteriores es genial. Son las 7.30 de la tarde pero sin pensarlo ni una vez me meto en el saco y a dormir. Hasta ahora cenábamos y desayunábamos en el Ger pues dormíamos en Gers de nómadas pero hoy hay comedor al ser un campamento para turistas. El Agui hace su buena acción del día y me trae la cena al Ger de la cual como un poco para reponer y a seguir durmiendo. Mañana será otro día y seguro que mejor que el de hoy en cuanto a mi salud.