09 - Ulaanbataar – Baga gzryn chuluu


Ulaanbataar – Baga gzryn chuluu

 

Nos vamos de tour por el centro de Mongolia no sin antes bromear con Bob el jefe del alberge junto a sus hermanas. Nos despedimos de Ulaanbataar hasta dentro de 7 días lloviendo. Pero antes descubriremos que no siempre la tarjeta visa funciona. Tras probar en 4 cajeros y una ventanilla sin éxito nos vamos de la ciudad con apenas 5860 tugriks, meno de 3 € al cambio en el bolsillo. Como ya pagamos por todo lo que necesitamos en el tour no le damos mayor importancia. Apenas hemos rodado 5 km sobre el asfalto lo dejamos para quizás no volver a pisarlo hasta el último día de travesía. De inmediato divisamos los primeros Gers. Mongolia apenas tiene carreteras asfaltadas en todo el país. Los caminos se van creando dependiendo del estado de la tierra. Cada uno toma la dirección que cree conveniente. Al no haber arboles, mejor dicho…al no haber nada. Prácticamente pasto y ser bastante plano la libertad de conducir solo se ve limitada por las adversidades del terreno. Esta gente quizás en una red de autovías estaría perdido en una jungla que no entendería pero aquí se orientan donde cualquiera de nosotros a los pocos km no sabría volver.

Vamos comiendo kilómetros y kilómetros sobre prados verdes, Gers, cabras, ovejas, caballos y un cielo nublado que luego comprobaremos que esconde un cielo espectacular. La densidad del país es bajísima y se palpa. Pasamos kilómetros sin ver ni un solo Ger. Es la hora de comer y lo hacemos en lo que sería un bar de carretera mongol.

A por el 1er milk-tea.

 

Tomamos contacto con el milk-tea. Un té con mayor parte de leche de cabra y salado. Pasamos y visitamos un antiguo templo del siglo XVII devastado por los rusos en 1936 donde vivían unos mil monjes budistas. En los alrededores del templo hay montículos de piedras simbolizando la muerte de los monjes.

Siendo los montículos más pequeños los que corresponden a los monjes más jóvenes. Horas después llegamos al lugar donde pasaremos la noche cerca de Baga gzryn chuluu. Es nuestro primer contacto con los nómadas. Aquí pasaremos la noche.

Nuestra casa hoy

 

Lo primero que hacemos nada más bajar de la furgoneta es entrar en el Ger donde nos ofrecen una taza de milk-tea, no sin antes saludar como mandan las costumbres saibanú bitník ¿ sajan nomortich ba-inó ? hola, mis respetos ¿ cómo va el otoño ?. De inmediato percibimos la hospitalidad de la familia, un hijo, dos hijas pequeñas la madre y el abuelo. El padre fue al poblado más cercano y volverá mañana. Las familias suelen tener dos Gers, uno para hacer cocinar y otro para dormir, una motocicleta y cabras, ovejas, vacas , caballos dependiendo de su poder adquisitivo. Ahora el Ger está situado en la ubicación de invierno.

El ger principal.

 

En verano se ubican en otro lugar que suele estar a unos 10 km de distancia.  El orden jerárquico es palpable pero no autoritario. Todos están en la cocina ayudando en las tareas. Están preparando tortitas de carne de cabra. Todo lo que necesitan está ahí dentro y todo lo que está ahí dentro la gran mayoría de occidentales lo rechazaría de inmediato y una gran parte no probaría bocado. Todo se recicla y se le da uso. El agua es escasa, el combustible es el excremento de las bacas y la leña se raciona pues el clima aun siendo época cálida es notable cuando sopla el viento. Los niños tienen ganas de jugar con los visitantes y el abuelo de tanto en tanto comparte momentos de curiosidad con nosotros. Si pudiésemos entendernos tendríamos momentos interesantes de tertulia.

Me llama la atención como colabora con las tareas a la vez que juega la niña pequeña que apenas tiene 4 años. La sonrisa de los tres al más mínimo detalle contrasta con la necesidad de decenas de juguetes en occidente para obtener la supuesta felicidad de un niño.

 

Cae la noche cerrada y el cielo se llena de estrellas y la vía láctea es una mancha blanca en el firmamento. Hace frio, dormimos sobre las alfombras en el suelo cubierto por Alfombras. Mañana tenemos un largo día en la estepa Mongol.

 

 

 

 

 

 

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