11 - Flaming cliffs – Khong goryn els
Flaming cliffs – Khong goryn els
Vamos a ver la zona llamada Flaming cliffs. Es como un pequeño cañón de arena el cual si lloviese mucho desaparecería. Apenas tocas sus paredes se deshacen en polvo. Para los amantes de de los fósiles es un lugar para entretenerse buscándolos . El horizonte se pierde desde la zona más alta del cañón.
Flaming cliffs
Hemos de marcharos pues el día va a ser largo. Nos dirigimos al parque Gurvan saikhan este está cerca de Yolin am. En el parque hay un museo pequeño donde se puede ver el tipo de fauna animal del desierto entre otras cosas. La verdad es que los animales que te puedes encontrar no son precisamente domésticos. Entre ellos jaguares, leopardos de las nieves, chacales, lobos, hienas, águilas , buitres, cóndores y un sinfín de depredadores. Sin contar con los insectos. En este como otros museos que hemos visto las cosas están tan a la mano que el deterioro es patente. Una lástima pero los medios del lugar no dan para más. Tras la visita al museo del parque Gurvan saikhan nos disponemos a hacer una caminata por el cañón que ahora está sin hielo pero que hasta julio permanece helado. Durante el paseo vemos marmotas que salen de las madrigueras a comer y comunicarse con sonidos que más bien parecen los de un pájaro, águilas y una especie de cabras montesas enormes que caminan por las paredes casi verticales de las montañas con una facilidad asombrosa. Es en la salida del parque donde comemos unos sanwiches para rápido marcharnos hacia Khon gor els, cerca de las dunas que aparecen en la portada de la famosa guía de viajes lonely planet. Nos esperan unas cinco horas de dura travesía. El trayecto promete diversión pues optamos por cruzar por un cañón para acortar el tiempo y además darle si cabe un poco más de aventura al trayecto. No todos los días uno cruza ríos y cañones con un vehículo en Mongolia.
No acabamos de pasar la brecha más angosta del cañón cuando nos encontramos con el vehículo donde viaje un mexicano que conocimos en el alberge el día que llegamos antes de que este saliese de tour para 11 días. Han roto la transmisión de la furgoneta ( porcierto, las furgonetas en Mongolia son las mismas UAZ 3962 rusas que ya conocimos en Rusia. Lo mejor que dejaron los rusos a los mongoles. Duras como el acero ). El Wei ( por lo de mexicano ) así lo apodamos pone mala cara. Ha pasado dos días de diarreas y esta re-hidratándose, su aspecto le delata esta mucho más delgado que cuando lo conocimos y compartimos experiencias en el hostel de Ulaanbaataar. Nos cuenta que estuvo ayudando a limpiar una cabra que había matado una familia y no se limpió bien las manos. Ni más ni menos limpio el escroto de la cabra!. Había realizado el Mongol raid desde Inglaterra a Mongolia en un peugueot 106 y casi lo manda a casa una cabra. La cuestión es que está mucho mejor y continua su viaje. Es un buen tipo y nos alegramos de verlo. Mientras hablamos los choferes arreglan la transmisión como el que cambia un neumático. Yo flipo, pero Jose que entiende de máquinas alucina con lo visto. Reanudamos el viaje, los vehículos funcionan. El paisaje empieza a abrirse de nuevo pero también a ser más polvoriento y duro de recorrer. Vamos circulando por una planicie que solo se ve alterada por ciertos hilos de cadenas montañosas que se divisan a los lados a larga distancia del inmenso corredor por donde circulamos. El cielo en estos momentos vuelve a mostrar la grandiosidad de un lugar como este. Vuelve a ser espectacular ! Vamos rápido, más rápido que de costumbre para el tipo de terreno por el que vamos pero hemos de llegar antes de que anochezca. Sin luz natural no se ven las sendas de los caminos ni la orografía del lugar que sirve como referencia y tendríamos problemas. Aun así con el sol de cara advertimos en el chofer y la guía que cuesta leerlo. Hay tramos que el camino nosotros lo adivinamos cuando ya estamos en el. De nuevo otro espectáculo nos asombra, las dunas que hemos venido a ver empiezan a mostrarse. A lo descrito anteriormente se añade un hilo de gigantescas dunas junto a las montañas que tenemos a la izquierda.
El corredor de viento barre la arena de la planicie creando unas dunas que parecen colinas. Disparamos como podemos con nuestras máquinas para intentar captar la belleza del lugar. Como de costumbre nos recibe la familia del Ger donde pasaremos la noche. Viven junto a la gran duna o más bien larga duna cerca de Khon gory els. El ya típico milk-tea nos espera. Esta vez unas pastas hechas con flores y leche de cabra acompañan. La cara de Jose lo dice todo, no gracias ! Con lo grande que es el lugar prácticamente viven en 4 metros cuadrados. Hoy Tzaya nos ha preparado una sopa de lo más rico y se agradece. En un Ger que hay junto al nuestro hay una pareja de australianos que han estado tres veces en Valencia, una de ellas solo para comer paella. Les encanta, comimos paella para desayunar, comer y cenar. Solo teníamos un día y fuimos con esa idea. Nos cuentan en el lugar que hoy dormiría el hijo junto a las cabras. La noche anterior los lobos habían matado cinco cabras y días atrás diez. Es demasiado perdida para nosotros, estamos pensando en vender y marcharnos a algún pueblo y montarnos un negocio. La verdad es que no se que será peor, vivir en el desierto o en un pueblo de casas viejas y desoladas donde nada es mucho para hacer.
Han pasado tres días desde que salimos de UB ( Ulaanbaatar ) y solo hemos pasado por tres pueblos y digo pueblos por llamarlos de algún modo.
La vida es dura aqui.
Cae la noche y hace frio el cielo está limpio de nubes. La noche promete ser como las anteriores. Silenciosa y dura para nuestras espaldas poco acostumbradas a camas tan básicas como las que aquí usan.