07 - Irkrust – Ulaanbaatar 1.121 km
Irkrust – Ulaanbaatar
1.121 km
7519 km de ruta
Los alrededores de la estación de tren de Irkrust cando llega la noche advierten que el despiste se paga caro. De por sí las calles están mal conservadas y se agolpa mucha gente que lo único que busca es la víctima.
Nuestro tren es Nº 362 y ya nos marca en el panel la vía de acceso. El vagón es tan nuevo como el que tuvimos en el trayecto de Moscú-Kazán. Nada más entrar tenemos como vecinos a dos españoles y
una argentina que viajan juntos. Con ellos compartiremos muchos momentos del viaje, entre otras su jamoncito y lomito made in spain y nuestro pescadito ahumado que habíamos comprado horas atrás
en el mercado de Irkrust. La revisora del vagón poco a poco entra a bromear con el humor característico de los rusos que no sabes si bromea o no. Como el viaje es largo y da para mucho, esta
acabara diciéndole a uno de los madrileños que vuelva a por su hija que es muy guapa y baila muy bien.
En el último vagón del tren
Hemos llegado a la última estación rusa donde estaremos más de 6 horas esperando a otros vagones. Bajamos para estirar las piernas y comer en el café que se encuentra a la derecha de la estación. Muy buena comida a muy buen precio. Al regresar al tren entra un policía para revisar que teneos los pasaportes y el papel de migraciones. Poco después hace acto de presencia la policía aduanera para recoger los documentos. Casi una hora después regresan con los pasaportes no sin antes revisar por encima los compartimentos dos veces. Ya estamos burocráticamente fuera de Rusia. Cruzamos la tierra de nadie con alambradas eléctricas incluidas y ahora toca pasar la frontera Mongol. Aquí los trámites son más rápidos y la amabilidad es otra. Sonrisas, amabilidad y alguna que otra mascarilla síndrome gripe A. Ya estamos en Mongolia.
Primer puesto fronterizo.
Ya estamos en ese país que un día soñé visitar para poder ver sus praderas sin fin, escuchar el canto koonii que me maravilló cuando lo escuche en un capitulo de lonely planet, país con una densidad de población bajísima. Tanto que salen a diez caballos por habitante. Quizás la curiosidad de descubrir un país tan desconocido para occidente me trajo aquí y ahora voy a hacer realidad lo que un día en el sofá de mi casa me dije, algún día me gustaría ir ahí …. Aquí estoy ! Mongoia, vengo a conocerte.
El paisaje ya estaba cambiando desde horas antes de pasar la frontera , sobre todo desde que dejamos Ulan-de dirección sur. O lo que es lo mismo, dejar el ramal del transiberiano para coger el transmongoliano. Ahora ya no hay tanta densidad de arboles. Los espacios se abren a lugares con mucha luz, humedales , pinos, chopos,matorrales. Parece una gran dehesa en el monte .El paisaje es precioso.
Los críos saludan al tren al paso de este, las casas ya no son de madera pero la ausencia de medios es palpable. La parada de trámite aduanero esta a 21 km de la frontera natural.
Es una ciudad de unos 20.000 habitantes, no tiene ningún interés por lo que con la hora y media que se nos permite bajar para esperar otros vagones basta para dar un paseo por sus pobres calles. Es un buen momento para deshacerse de los pocos rublos que nos quedan con los cambiadores clandestinos que se ofrecen nada mas te ven y comprar algo para comer.
Es tarde y como en otras ocasiones amaneceremos pronto en destino. Lástima que no se pueda ver el paisaje, sabemos que es espectacular pero no siempre es posible verlo todo. Nos sumergimos en los sonidos probocados por el vayven del tren en la noche.