Sunday 16 august 2009
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15:51
Tyumen – Novosibirsky 1205 km
3343 km de ruta en tren.
Otro día más de ruta, esta vez amaneciendo en Tyumen ( 2 usos horarios más que en Moscú ) . Hemos de cambiar los relojes de hora. Yo llevo la hora de Moscú, es la hora por la que se
rigen los trenes. El Agui lleva la hora local y su teléfono la hora de Argentina. Un buen cotarro de horas. Hoy el tren ya no ha sido tan nuevo, pero el viaje por mi parte ha sido muy agradable.
Solos en un compartimento de cuatro la cosa se lleva mejor cuando el trayecto es tan largo. Por cierto, es la primera vez que sufro el mal del tren. Estaba escribiendo en la estación cuando todo
se movía a mis pies como el vaivén del tren.
Ya estamos en Asia, durante la noche atravesamos la línea imaginaria entre continentes poco antes de llegar a Yakaterimburgo. También hemos pasado de ir por el ramal de tren llamado “ramal de los
Urales” al ramal del transiberiano. Durante las más de 21 horas que ha durado el trayecto el paisaje no ha dejado de ser un manto de pinos siberianos, arces, chopos, alguna que otra zona de
cultivo y poblaciones con casas de madera .
Muchas de estas casas son de colores, sobre todo los tejados y los marcos de las ventanas. Un día en televisión vi la Taiga , dicen el verdadero pulmón de la tierra y hoy estoy pasando a través
de ella. Trayectos tan largos como este permiten proyectar en la mente la inmensidad del planeta en el que vivimos.
Estamos en Siberia, donde el invierno trae temperaturas de – 40º bajo cero. Aun siendo verano y haciendo sol la mayoría de la gente va con manga larga, por lo menos por la mañana. La
sensación de aislamiento que se percibe desde la ventanilla del tren y acostumbrado a nuestro estilo de vida es grande. Las calles de los pueblos apenas están asfaltadas. Alguna que otra ciudad
con algo de industria indica que el petróleo, carbón y otros minerales son abundantes en la zona.
Hemos esperado 4 horas en la estación de Tyumen para coger nuestro próximo tren que nos llevará a Novosibirsk porque no habían plazas de tren directo. Esta es otra solución al problema de plazas,
puedes probar otros destinos y enlazarlos y lo mismo con las categorías. Otras 16 horas en tren, pero esta vez vamos en 3ª. Antes compramos algo de comida para el trayecto. Ayer ya en el tren
vimos que los ( nugels ) fideos liofilizados que compramos para calentar con agua hirviendo en el tren estaban caducados 5 meses. No obstante nos arriesgamos y nos los comimos. Hoy al ir a
comprar comida vimos que también estaban caducados. Conclusión, los liofilizados caducados no caducan y aquí los traen las distribuidoras para venderlos. De hecho no hay tanto para comer y nos
hemos comprado mas para hoy. En el tren te venden galletas, papas fritas, cacahuetes y alcohol.
Con relación a los wc públicos, es aconsejable llevarse el arreglo personal. Aunque hay señoras que los atiende y te cobran entre 10 y 8 rub. son deficientes y sucios. De hecho la estación de
Tyumen es nueva cómoda y moderna pero no así los lavabos.
Es el primer tren de 3ª que cogemos y no será el único. Es más barato y la comodidad es prácticamente la misma. Eso sí, a excepción del que cogimos para salir de Moscú. Ese creo que lo estrenamos
nosotros. La gran diferencia de 3ª es la gente que viaja en ella, obviamente más pobre. Una recomendación para los que quieran tener las cosas seguras ( en ningún momento hemos percibido ni el
más mínimo motivo de inseguridad ) es solicitar las literas de abajo. Estas literas tienen un cajón en el que la misma cama hace de tapa. Además estos vagones son mucho más fraternales y
amistosos.
Vagones de 3ª
El paisaje está cambiando, las casas tienen los techos de plancha y algunos hasta las mismas paredes. Ya no hay tanto pino siberiano y no son tan altos. Abundan los chopos. Muchos de ellos se
quedan sin hojas y caen pues la mayoría del terreno está cubierto de agua. Cuando les da el sol brillan de tal forma que parecen de plata. Moverse por estas tierras llenas de humedales para
construir la línea férrea debió de ser trabajo de esclavos.
Al atardecer las brumas cubren los humedales y se dejan ver al trasluz que provoca el ocaso del sol. La estampa es de postal, 360 grados de cielo con bosques en el horizonte, humedales con brumas
blanquecinas y un abanico de rojos en el cielo despiden el día con lentitud. Coincidimos en recordar momentos de atardecer vividos cuando en enero del 2004 visitamos la Patagonia Argentina. Es
viernes y estamos acercándonos al km 3000 de la ruta planteada. Ya está oscuro y esperamos la llegada a Novosibirsky.